España sin Soluciones

Luis Pastor el trobador

España  sin soluciones

Esta tierra es gran queso

a reventar de ratones

pero no esos de campo

que viven por los rincones.

Estos son de buena casta

viviendo entre algodones,

que se lo llevan calentito

sin importar los colores.

Hasta cuando camparan

los descarados mamones,

que se convierten en carga

para las administraciones.

Cuantos más es cargos libres

se marchan de los sillones

más miseria generada

para echarle cojones.

Viviendo a la sopa boba

a cero complicaciones,

legislando para si mismo

llegan a ser, los mejores.

Sin importar la miseria

que aumenta día a día,

marchan alegremente

presumiendo de talante.

Cuantos políticos sobran

a razón de otros países,

y aquí se las den todas

sin importar lo que digan.

A más días más refranes

a más años más miseria,

si nadie pone remedio

¿que pasara con España?

Si no reparan la avería

que tiene esta nación,

todo es un cuento hueco

sin la menor solución.

Al no haber intenciones

ni ganas de agregarlo,

quien se atreve a poner

ese cascabel al gato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Carta a doña paciencia

Parte de ellos ya se sabe quienes son, hasta lo que han robado; pero de ahí a que devuelvan lo usurpado, eso, eso ya es demasiado complicado, ya que a la justicia le faltan herramientas para poder realizarlo con eficacia, pues ni con la excomunión de sus leales creencias, serían capaces  de tal osadía. De ahí que si les cogen, tan solo irán a vivir por un corto espacio de tiempo a lujosas estancias, como si cual servicio a saber a quien, para cuando salgan busquen ese rico manjar y lo derroche a placer donde les plazca; viéndose de ese modo premiados por sus arrogancias. Por ello, tan solo cabe esperar que el destino tenga a bien devolverles en salud, todo el bien que han prestado a esta desmantelada nación, privando a sus habitantes de sus básicos servicios, a efectos de los recortes acaecidos por ese efecto mariposa del derrumbe. Vaya por todos ellos ese afecto de todos nosotros, por tener que escuchar ese cuento interminable que jamás se le ve fin.

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Tiempos de negados

Origen: Tiempos de negados

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Mis libros Dos en el camino, Me lo dijo un pajarillo

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Dos en el camino es una obra editada por Chiado Ediciones de

Esta  fábula extendida por la Ruta Jacobea, es una trama desarrollada entre el peregrino Joaquín y el ratón Pelicas. Al caminante no le gusta trabajar, y el roedor tendrá que concienciar-lo para hacer de él un ser diferente y de provecho a la altura de las circunstancias, para lo cual habrá de darle la vuelta como a un calcetín.Todo esto y mucho más, hallaras en este cuento si te interesas en ello y lo terminas leyendo.

Me lo dijo un pajarillo : Circulo Rojo: Presentación en el hotel Méndez Nuñez de Lugo, día 29 a las ocho de la tarde.

Una historia curso del 58 en esa escuela rural gallega

Ahora Eladio Bernabé Castedo, llega con su tercera nobela.

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El Extraño Residente  es una historia de la Galicia profunda, que deriva de dos hermanos partiendo para puntos geográficos muy equidistantes, quienes por circunstancias del momento, se dispersan como tal Big Ban de aquel presente, con tan solo aquella maleta de cartón. Uno a Cataluña y el otro a las Antillas, perdiéndose su rastro entre ambos como para no encontrarse jamás.

Las circunstancias del momento obligaban a la persona a buscarse la vida lejos de sus umbrales, debido a que aquella tierra que les viera nacer, sus dirigentes gubernamentales no eran capaces de crear trabajo allí donde se necesitaba.

En la actualidad, no estamos tan lejos de lo mismo, puesto que en algunos aspectos, volveríamos a ese punto de partida.

En este libro se expone los problemas de esa familia sencilla  de la clase obrera barcelonesa, descendiente de ese emigrante chantadino, que por las circunstancias de la crisis galopante, se ve en la tesitura de volver a emigrar; pero esta vez mucho más lejos, a Nueva Gales del Sur, dejando en un internado a su retoño del alma

Sipnosis de Bernabé Castedo

Eladio Bernabé Fernández Rodríguez (Castedo) nace en 1952 en O CORGO. Lugo. A los diecinueve años marcha a Barcelona, donde comienza su afición por la literatura. Publica: en las revistas “Club de la Bolsa OSBORNE. Jerez de la Frontera. “TREBOADA (Centro Gallego de Barcelona, PEGASO de Madrid y Cambio dieciséis, poesía relacionada con el grupo RUMASA. En Lugo -ARTESONADO- Escuela de Artes Aplicadas Ramón Falcón. Comentan de Eladio Castedo en el DICIONARIO de la LITERATURA GALEGA.”II Publicaciones Periódicas de GALAXIA. En A Voz de la Escola” Centro de ensino de LÁNCARA Lugo poesías .En el diario Lucense El PROGRESO, hablan de sus obras inéditas.En sus blogs galiciacontos y galizacontos, sigue escribiendo. Hedita en yoescribo.com. Bubok.es, Etreescritores, red galega Redelibros, Bliblioeteca, tusrelatos.com. En su blog  L-As Letras de Bernabé Castedo: hace referencias varias como MENCIONES DE HONOR DE CUENTO DE NUNCA ACABAR “GARZÓN CÉSPEDES” 2008 . Seleccionado en el Concurso ¿Qué es para ti Orgullo Ibérico? de la DOP. Crea obras tanto en castellano como gallego. Actualmente en Chiado Ediciones edita como  Bernabé Castedo, su primera obra en papel Dos en el camino, la cual va por su segunda edición. De modo que defendiendo la lectura, expone del libro.

 Ese que duerme en silencio

hasta que le das abrigo,

el que espera paciente

esperando ser tu amigo.

Ese es, el libro.

El que aguarda despierto

aunque tu estés dormido,

te espera al amanecer

 o después de haber comido.

Es tu amigo el libro.

Y cuando vas de viaje

y no encuentras amigos,

que te dejan a dos velas

por que nadie está contigo.

ahí está ese libro.

Por eso te recomiendo

piensa siempre en las letras,

que a poco que las conozcas

son tus fieles servidoras,

dispuestas en ese libro.

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Un zorro astuto

Érase un zorro astuto como si tal jornalero

que se puso a trabajar para cuidar gallineros,

pero a nadie convencía aquella veta de obrero

que con tanta osadía se le vería el plumero.

Aun que el fuese valentía, eso de cuidar las pitas

ya con sus antecedentes, era como sospechoso

ver esa piel de raposo a bordo de tal velero,

pero si lo hacia bien, chapo por el caballero.

 El zorro muy refinado

se presenta al tal dueño, 

con porte muy esmerado 

en ser guardián de lo ajeno. 

Pues prefería ganárselo 

a tener que andar robando 

como todos sus compañeros,

 o como si tal zorro viejo.

Que mejor que guardián

y ser tan astuto en ello.

_Si usted en mi confía, 

yo seré como un sabueso, 

al lado de sus gallinas 

yo cumpliré con mi puesto, 

y nadie acometerá 

contra un zorro tan apuesto.

_ ¡Esta bien! Tuyo ese puesto,

pero tan solo si fueras capaz 

de mirar por un estrecho agujero, 

una caña de centeno.

_Pero señor ¡no es posible! 

¿Sabe lo estrecho que es eso? 

_ ¡Pues tú verás! puedes tomate tú tiempo, 

pero tiene que ser- recalca el hacendado dispuesto a tomar el pelo-

 Esa caña de centeno.

Y hay un dicho que es muy cierto,

sabe más el zorro por viejo que por bicho.

 Así que se fue de allí con la intención de pensarlo, al tiempo que el susodicho propietario de las plumíferas, se le reía en la cara delante de tal raposo dispuesto.

El se tomo su tiempo, para pensar con detalle todo aquello. En verdad no era fácil, la propuesta del tal pendejo. Pero como si fuese un reto, decide investigar preguntando por el pueblo,

hasta llegar a un casual

al horno del panadero. 

Y le cuenta con tristeza.

_Yo no voy a ser capaz 

de ver por tal agujero.

_Así que ese te ha dicho 

¿una caña de centeno?

_Eso mismo- dice el zorro desganado en tal empeño.

Pero el panadero que también era ya viejo, 

y hasta puede que viejo zorro, 

le dijo al del rabo ancho 

y hermoso en su diseño.

_ ¡No te preocupes modesto! 

Yo agrandaré tú agujero, 

es decir ese que te ha propuesto. 

Pero yo también querré 

mi recompensa en hacerlo. 

El mejor capón que tenga 

ese cerdo en su plumero,

 por llamarle algo ¡claro!

Pásate mañana y tendrás ese buen premio.

El zorro tan contento de poder resolver aquel casi acertijo, 

le expresa muy contento.

_Esta bien, que así sea.

Y se fue de allí tan presto 

como sus pies le llevaban 

por lo alto de los cerros, 

para proponerle al viejo 

el trato del panadero. 

Y le explica con detalle 

ese tal sutil acuerdo.

_Si acepto el trabajo, 

de acuerdo con lo dispuesto, 

yo no quiero su dinero,

tan solo unas migajas, 

como ha de ser esplendido. 

Que me de el mejor capón 

por cada día que haga viento.

_ ¡Trato hecho! 

yo cumpliré con lo mió, 

cuando tu seas capaz de ver por tal agujero.

Y el zorro muy contento, a vista de tal contrato, 

le dijo el muy dispuesto.

_Que así sea mi señor, 

por mi todo perfecto.

Salió por fin al camino 

enfilando el sendero,

satisfecho del entuerto, 

para ver si el panadero 

también le ponía el resto, 

sin saber a ciencia cierta 

que el aguardaba en la puerta,

con su caña de centeno.

_Aquí tienes viejo zorro, 

y sin ánimo de ofensa, 

va tu caña de centeno 

cocina en mi horno 

con harina de tal modo.

_Pero, ¡si esto es pan!

– expresa el futuro rey del gallinero.

_ ¡Claro! Pero de centeno sin más 

¿no era eso lo propuesto?

_ Así es- responde el zorro tan contento

– tendrás tu capón, y quizás, 

alguno más por tener tú tanto esmero.

Y se fue de nuevo monte arriba 

el tan contento de llevar 

en su poder las riendas de tal secreto, 

con aquel estrecho pan 

para entregar a su dueño. 

Y aprovechando que estaba allí 

en lo alto de aquel cerro, 

y que el desde antaño 

conocía al mismo viento, 

le dijo con disimulo.

_Hazme el favor de soplar 

cuando te indique el momento.

Y el viento que era noble

 con el raposo de hecho,

le prometió que lo haría 

sin ningún impedimento.

_¡Ves tranquilo amigo! eso está hecho 

Y ante sus mismas narices 

apostadas en tal hacienda, 

le entrega muy contento 

aquel estrecho pan 

que estaba hueco por dentro.

_Aquí le traigo yo esto, 

por aquí se ve mi señor 

asta las barbas del cielo- dijo el raposo.

Y el viejo que no pudo oponerse 

a lo allí expuesto, 

tuvo que por fin acoquinar 

y cederle lo acordado, 

poder de guardián al raposo.

A partir de aquel día 

sin abuso y con modestia,

 

comió capón todo cristo.

 

_¡Abrase visto!-

 

dijo el viejo por lo bajo 

al verse descuajaringado 

ante el trato de un raposo. 

De hecho todo depende del trato y de la gente que este a tú alrededor,

pues cumplir lo prometido es causa de buen amigo, de ahí que soplaba el viento cuantas veces quiso a voluntad del acuerdo.

 

 

 

Fin

 

 

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El rey de los Gitanos

Erase un astuto rey de un reinado cualquiera,

Que por no tener no-tenia ni la mínima vergüenza.

Pero si le molestaban aquellas ratas siniestras,

que a mogollón y a menudo invadían sus despensas.

Llegando a sus oídos o a sus amplias orejas,

que allá en lontananza, habiendo hambre en su panza,

y mucha arte en su flautero, intento seguir la pista

a un apuesto flautista, y encontrar su existencia.

Que corría un tal rumor, que él con tal instrumento,

conseguía del invento embobar al roedor,

subiendo a las cumbres de las remota montaña.

con tan dulces melodías desprendidas de la caña.

Al cabo de varios días de llegar a tal palacio,

el flautista muy dispuesto expuso sus condiciones,

el obtener algo a cambio, mejorando posiciones.

El rey desde su trono, propuso con cara de mono,

_Te daré en beneficio una parte de mis tierras,

Que tengo allá muy preciadas, en el Confín de las Trampas.

Así pues, se marcha presto a cumplir con tal evento

no habiendo competencia en tal profesión extraña,

de encantador de ratones perdidos en la estacada.

Mando el rey muy dispuesto y tan ufano al tal fulano,

llevar a todos los roedores al barranco del gitano

allí se murieran de asco, se pierdan los desgraciados.

Ajeno en tal contienda, desconociendo lo dicho.

¡por Dios! si todo bicho, tiene derecho a la vida.

Llegarían los disgustos por haber miles de gustos,

que critiquen vuestras vidas por esas viles comidas.

El flautista empecinado en disfrutar lo acordado

fue a las tierras lejanas con toda gran ilusión.

Que amarga decepción al comprobar tal engaño,

que aquello era un abismo, un barranco del peor.

El rencor le atenazaba, al sentirse estafado,

maltrecho y abochornado, después de tanta patraña.

Si todo aquelloque soñara de tener su propia hacienda,

a la mierda la contienda y las promesas baratas.

Pero aquel vil reinante le vería frente a frente

que se proponía con tal horrible desplante

si a avaricia rompe el saco, si no es honrado es caco.

En un momento cualquiera de tanta vida abundante

puede surgir un gigante por pequeño que este sea,

así que a las puestas de palacio ante la guardia real.

_!Abrid deprisa soldados! Que traigo yo noticias,

para vuestro rey de los gitanos.

_Nosotros se las daremos, quedad ahí para hablarnos,

_ ¿Cuales son las buenas nuevas que tan presto has de darnos?

_Solo al oído del rey puedo tan solo contarlo,

me lo tiene él prohibido, a nadie más puedo darlo,

_Pasar pues, no perdáis tiempo, no quiero ser yo quien cargue,

con tal caso que me amargue o me de el ese desplante.

El muy astuto flautista disfrazado de bufón,

pasa presto al callejón, acercándose al reinante,

y muy callado al oído, le dijo a aquel malvado tirano.

Tenéis vos muy mala baba, pues en tierras regaladas,

no hay tales yacimientos ni de piedras agraciadas, pero…

a cambio, ahí fuera un flautista ruin ha traído del confín,

a mil ratones hambrientos que bailan ya de contentos,

por entrar a hincar sus dientes a tus pobladas despensas.

_ ¿Qué me dices? ¡cobarde! Después de haberte dado,

esos preciados tesoros, me pagas de ese modo.

_¡Por Dios! no sufráis señor, aun que le cause dolor,

si me caso con su hija, esa preciosa doncella,

yo le libro de tal pella, de tantos viles ratones,

que esperan impacientes, de poder saciar sus dientes

en tantas y delicadezas ahí en vuestras reservas.

Y el rey tan desconfiado creyendo como mentira, expone.

_Eso es una patraña, supongo que estáis metiendo caña

_ De eso no creo nada- dijo el rey gitano muy exaltado.

_Yo le  mi señor a mirar por las ventanas,

así podréis comprobar que no es mentira osada.

Que esta la tierra cubierta por sus pieles albergada,

-Puso el flautista en desgana, debajo de aquel sombrero,

provisto de ala ancha para ocultar su presencia.

Al comprobar que era cierto, todo lo que se contaba,

Dijo muy enfurecido, el coronado enmarcado:

_Que sin vergüenza! ¡que ruin! El de mandarme en deshecho,

tal desbandada y estrafalaria horda ratonera.

El flautista tan ufano, le dijo al rey tan gitano­.

Siempre hay la moraleja, que aquel que bien se queja,

no debemos de fiarnos de un tramposo cualquiera.

Que todo aquel que promete, veremos donde se mete,

si no quiere que el destino, le rebane su camino,

por contar solo mentiras para estar a buen abrigo,

al no cumplir sus promesas en su día prometido.

Fin

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